Los corellanos cerraron sus fiestas en honor a su patrona, la Virgen del Villar, con su presencia en los actos religiosos y populares típicos de esta jornada en la ermita y sus alrededores.

Como es tradicional, la iglesia -situada a unos dos kilómetros del casco urbano- y sus alrededores acogieron a numerosos vecinos que se acercaron al lugar para asistir a las misas programadas y degustar las habituales comidas que prepararon en el entorno del templo. Los aparcamientos habilitados funcionaron con normalidad y sólo en momentos puntuales se condensó el tráfico.

El entorno del Villar estaba cuidadosamente dispuesto para que todos los que lo desearon pudieran preparar los numerosos menús gastronómicos que se elaboran en esta jornada tan especial para los corellanos. Con tal fin, el ayuntamiento preparó una gran cantidad de sarmientos -más que otros años- que utilizaron de forma gratuita los asistentes para asar las costillas de cordero -el plato estrella del día- o chistorra, panceta y chorizo. Tampoco faltaron en los menús alcachofas, habas, ajos, cebollas asadas, espárragos frescos, calderillos, o ensaladas, todo ello regado con buen vino.

El viento hizo su aparición durante la primera parte de la jornada, aunque no molestó a las cuadrillas de amigos y familiares participantes en la fiesta.
Los actos litúrgicos incluyeron dos misas -la de hermanos y la solemne-. Esta última fue oficiada por Santiago Arellano y la parte musical corrió a cargo del orfeón Virgen del Villar. Asistieron el presidente del Parlamento foral, Alberto Catalán; y el consejero Íñigo Alli, entre otras autoridades.

Fuente: Diario de Navarra.

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